Los cálculos del Ejecutivo analizan las consecuencias que el envejecimiento de la población tiene sobre las finanzas públicas. El gasto público asociado a este fenómeno será equivalente a un 27,1% del PIB en 2050, tres puntos más que ahora.


Los cálculos del Ejecutivo analizan las consecuencias que el envejecimiento de la población tiene sobre las finanzas públicas. El gasto público asociado a este fenómeno será equivalente a un 27,1% del PIB en 2050, tres puntos más que ahora.

Durante 2017, en España 318.442 precisaron cuidados paliativos, y, de esta cifra, 129.500 requerían cuidados especializados, sin embargo, “siendo optimistas”, solo tuvieron acceso 51.800 personas, afirman desde la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) y la Asociación Española de Enfermería en Cuidados Paliativos (AECPAL), que denuncian con “preocupación” el aumento de personas que siguen sin recibir estos cuidados.

Gimeno tiene dos hijos y trabaja en una empresa de marketing, pero a pesar de ello consigue sacar tiempo para dar calor a otros menores necesitados. «Acompañamos fundamentalmente a niños que han sido declarados en situación de desamparo por parte de sus progenitores, que han sido abandonados, víctimas de malos tratos o intervenidos por tener padres con enfermedades o deficiencias que no pueden ejercer su papel de padre o madre».

Un estudio publicado en ‘Royal Society of Medicine’ trata de reivindicar el bajo reconocimiento de esta enfermedad en las personas que no son consumidoras de tabaco, ya que, según han asegurado, presenta un desafío para el diagnóstico.

Uno de cada cinco niños sufre obesidad, una enfermedad crónica que empeora notablemente la calidad de vida y aumenta el riesgo de padecer, entre otras, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes. Sin embargo, aún hay poca consciencia en la sociedad de la gravedad de esta epidemia, cuyo tratamiento más eficaz es la prevención.

Los «Bebés Arcoíris»son aquellos que nacen tras la pérdida de un hijo anterior, bien por un aborto durante el embarazo, o una muerte poco tiempo después del parto. Estos niños, explica Sabina del Río, psicóloga especialista en maternidad y directora del centro Calma, «vienen a simbolizar que, tras el terror y la oscuridad que deja una tormenta, viene algo bonito con luz y color. Su existencia va íntimamente ligada a la lluvia. No hay arcoíris sin que previamente no haya habido lluvia».