Evitar errores, daños, golpes, caídas y fracasos no es bueno para los niños. Y menos lo es llevarles la mochila, evitar que vayan solos al colegio (o a comprar a la tienda de enfrente) o preguntar por whatsapp a otros padres los deberes para mañana. Probar y equivocarse forma parte de su aprendizaje.


