Para educar hay que hablar

El otro día estuve observando a unos padres que estaban enseñando a su hijo de unos 5 o 6 años a montar en bici. Los padres iban colocando con precisión coderas, rodilleras, casco, protector bucal y, mientras, le iban explicando la importancia que tienen para prevenir posibles problemas.

Padres, el éxito no es lo más importante: permitid que vuestros hijos fracasen

Los padres siempre buscan el mayor bienestar posible para sus hijos. Una loable actitud natural, pero que en los últimos tiempos está alcanzando unos niveles excesivos que la convierten en contraproducente, según coinciden en señalar la mayoría de expertos. La denominada sobreprotección parental o infantil (overparenting, según el concepto original en inglés) es cada vez más común y sus efectos a medio plazo pueden ser muy perjudiciales para el desarrollo emocional e intelectual del niño.

Carta a un joven español

Querido joven español: Quien esto escribe es también joven, como tú. Tenemos menos de 35 años, hijos pequeños, hipoteca, estudios universitarios y luchamos por labrarnos, como tú, un futuro profesional en España. Sirva esta pequeña ‘descarga personal de responsabilidades’ para transmitirte que estamos en el mismo barco y que pretendemos hacer una reflexión constructiva sobre nuestra situación presente y futura.

Los padres están hartos: se querellarán contra los jueces

El niño espía, el niño colchón, el niño confidente, el niño mensajero, el niño hipermaduro… Los niños son y deberían ser solo niños, pero la preocupante realidad es que aumentan de día en día los menores que están perdiendo su infancia y su felicidad en manos de sus propios padres, que les obligan a desempeñar un papel impropio de su edad. Son los hijos de parejas adultas que se separan o se divorcian y que los utilizan como arma arrojadiza contra el ‘ex’.

La autonomía de los adolescentes

La complicada labor de educar a los hijos se hace más compleja cuando llegamos a la etapa de la adolescencia. Por si fuera poco, este período se viene adelantando cada vez más de manera que algunas demandas que años atrás se solían hacer alrededor de los dieciséis años, ahora están planteándose cerca de los doce. Esto supone un reto para los padres, especialmente para aquellos aquejados del mal de no saber decir “no”. Es cierto que en esta época, en la que nuestros hijos e hijas empiezan a experimentar la autonomía, recordamos nuestras propias vivencias y también comparamos.

Los expertos retrasan hasta los 27 años la edad en que los jóvenes maduran

Sigue en casa, con sus padres, y aunque tiene 23 años vive como cuando tenía 16. Es dependiente e infantil. Un joven que sigue siendo adolescente, al que le cuesta asumir responsabilidades y asumir las consecuencias de sus decisiones. Aunque ni todas las dinámicas familiares son iguales y adolescentes los hay para todos los gustos, los expertos constatan un bajo grado de madurez psicológica entre los jóvenes de entre 15 y 18 años y que esa inmadurez se prolonga durante más tiempo.