El otro día hablaba con un señor de lo que está pasando con muchos hijos, de la pérdida de autoridad de los padres y de que los legisladores se han ocupado de fabricar leyes que favorecen a los hijos, incluso a los díscolos y peligrosos, dejando abandonados a su suerte a los progenitores, cuyos derechos han sido pisoteados por las mismas leyes.





