Me siento bien, me comporto bien

Faber y Mazlish, en su libro Cómo hablar para que los niños escuchen y como escuchar para que los niños hablen aseguran que cuando los niños y las niñas se sienten bien se comportan bien. Sabemos que los seres humanos tendemos a ser menos simpáticos, agradables, amables o comprensivos si estamos cansados, tenemos hambre o nos duele algo. No mostramos nuestra mejor cara cuando estamos tristes, preocupados, nerviosos o desasosegados.

Aprender a estudiar, asignatura pendiente

“Yo suelo suspender”, “se me dan mal los estudios”, “no soy de sobresaliente”… “mi hijo no vale para estudiar”, “no se pone”, “no tiene voluntad”, “le falta base”… Este tipo de expresiones son repetidas a menudo por alumnos y padres de estudiantes que sufren fracaso escolar. Un grave problema que en España afecta a más del 25% de los alumnos y que no sólo tiene consecuencias para su formación y su futuro profesional, sino que empeora las relaciones familiares hasta el punto de convertirse en uno de los principales detonantes de las discusiones en el hogar.

La difícil ecuación: adolescentes e Internet

Que 23 de los 26 alumnos de un aula de primero de primaria —seis, siete años— dejaran constancia en una redacción de que su juguete preferido es una tablet, no es fruto de una campaña publicitaria o consecuencia del bombardeo de anuncios prenavidad. El dato, aportado por un profesor de un colegio de Bizkaia, y recogido en un estudio de la Agencia Vasca de Protección de Datos e investigaciones de la Facultad de Psicología de la UPV sobre la privacidad y el uso que los niños de entre 11 y 13 años hacen de las redes sociales, WhatsApp, o cualquier otra vía de comunicación que permita Internet, deja constancia de la irrupción de estas tecnologías como una de las principales herramientas de ocio y socialización de los niños.

El secreto para que los niños coman verdura

Investigadores de la Cal Poly State University en San Luis, Estados Unidos, han comprobado que el tiempo que muchos padres invierten en mezclar las verduras con otros alimentos para lograr que sus hijos se las coman suele conseguir que, con el tiempo, a los niños les acaben gustando incluso solas.