El autor propone una reflexión desde la urgencia y necesidad de las parejas que afrontan procesos de separación. Están aumentando las demandas de personas que no están a gusto en su situación de pareja y deciden dar este paso que es extinguir la convivencia común, tanto si está vinculada a un contrato como si no. Este acto, en principio, responde a la decisión de dos adultos, o de uno de ellos, que considera que la vida en pareja no resulta satisfactoria ni feliz. Hasta aquí bien, pero qué pasa cuando hay hijos menores.





