La familia educadora

La familia -raíz de la sociedad- es la primera educadora de los hijos; solo así se genera(asistimos por tanto a una crisis de generatividad). La vieja Europa está muy avanzada técnicamente pero humanamente muy perdida: deseamos hijos como podemos desear comprar un coche o irnos de vacaciones; no se genera arte, por lo tanto no se genera belleza. Una familia que no educa es una familia sin alma, que no desempeña su principal misión, amar, porque solo se educa, se ponen límites, a quien se ama. Esta misión de los padres no puede ser sustituida por la escuela o por expertos como pedagogos.

¿Heredan los hijos los miedos y creencias de los padres?

Todos nacemos con un software de serie donde están nuestros instintos más básicos aprendidos y heredados de nuestros ancestros. Posteriormente, según vamos creciendo, adquirimos diferentes tipos de aprendizaje relacionado, sobre todo, con la imitación: hacemos lo que vemos y aprendemos lo que escuchamos.

Los menores, las otras víctimas de la violencia

La violencia de género tiene otras víctimas. No sólo las directas, que la sufren en primera persona, también indirectas. La padecen en silencio, sin levantar una voz que pide ayuda. A veces no entienden los llantos de su madre, ni el cabreo de su padre. Pero el ambiente les esconde la sonrisa. No se divierten, se esconden, tienen miedo. Por eso, desde 2003, la Junta de Castilla y León aporta, en su modelo integral para luchar contra la violencia de género, apoyo psicológico, entre otro tripo de ayudas, a los ‘hijos de la violencia doméstica’.

Comer en familia, clave para adquirir hábitos saludables

Comer en familia es clave para adquirir hábitos alimenticios saludables y prevenir así la obesidad infantil, según el 'Estudio del ambiente durante la hora de la comida en la infancia', en el que se ha observado a medio centenar de familias, con hijos pequeños (3-7 años) y de diferentes clases sociales, y que ha sido realizado por la Fundación THAO con la colaboración del Instituto DKV.

La mediación familiar, un recurso al alza

El bienestar de las familias es el bienestar de la sociedad. La mediación como sistema de arbitraje ante conflictos supone la extensión de un comportamiento basado en el acuerdo; la habilidad para ceder, perder y ganar es un valor que en la vida conviene cultivar, en tantos aspectos, para hacer frente a situaciones complejas minimizando los daños entre las partes. Nadie quiere una separación problemática, pero, si se da el caso, la mediación nos proporciona herramientas para afrontarla reduciendo en la medida de lo posible el coste afectivo, económico y social.