Unas 300 personas son tratadas cada año en la Comunidad foral por anorexia y bulimia. Una cifra que permanece estable desde hace unos cinco años, de acuerdo con los datos del área de Salud Mental. Sin embargo, el perfil de los afectados va cambiando. Según alertan los profesionales médicos, los casos de anorexia y bulimia están repuntando en chicos jóvenes y en mujeres adultas.





