Así valoran los padres a los profesores españoles

Los profesores de Infantil y Primaria son los más valorados por las familias españolas. Más de la mitad de los padres (57%) considera que están muy o bastante formados. Solo un 9% estima que su formación no es suficiente y la califican como regular o mala. No tienen tanta suerte los docentes de Secundaria y Bachillerato, que salen peor parados: solo uno de cada tres progenitores piensa que tienen una buena formación. Aunque los peor valorados son los profesores de la enseñanza universitaria que no cuenta con mucha aceptación, ya que uno de cada cinco padres cree que están regular o mal formados.

La falta de comunicación entre padres e hijos

Muchos padres viven con ansiedad el silencio de los hijos; se preocupan si creen que les ocultan algo. Pero padres y madres tampoco lo cuentan todo, tienen sus áreas de privacidad. Y las razones de los silencios de ambos no son muy diferentes.

Los solteros y divorciados con hijos jóvenes se triplican en Euskadi en diez años y llegan a 40.000

Las personas solteras o divorciadas con hijos jóvenes prosiguen su ascenso imparable en Euskadi frente a la familia tradicional. Es la conclusión que se desprende de la última encuesta de población y viviendas del Instituto Nacional de Estadística (INE), cuyos resultados definitivos se conocieron el pasado mes de diciembre y confirman, entre otros cambios, uno llamativo: el aumento de los padres y las madres sin una relación estable que tienen a su cargo menores de 25 años. Esos hogares monoparentales -cuya presencia no deja de crecer entre los perceptores de ayudas sociales- casi se triplicaron en el País Vasco entre 2001 y 2011, pasando de 14.093 a 39.677, respectivamente.

El acogimiento familiar “no hay que pensarlo, hay que probarlo”

“¿Me haces un hueco?”, le dijo una niña sentada en una maleta a la almeriense Estrella Cara desde un anuncio publicitario de la Consejería de Bienestar Social. Corría el verano de 2009 y esta mujer, ama de casa, y madre de Fran, que ahora tiene 8 años, no pudo decir que no. En tres años ha atendido en su casa, por la vía de acogimiento familiar de urgencia, a siete menores de entre 0 y 6 años. Hoy, dos de ellos, un niño y una niña, forman parte de su núcleo familiar.

La impronta de ser el hermano mayor

Sira aún recuerda cómo se rebelaba cada vez que su madre le decía aquello de “llévate a tu hermana” cuando salía a jugar con sus amigas. “La mayor es la que abre camino. He tenido que pelear todo lo que ya le ha venido dado a mi hermana”, asegura esta joven de 27 años que se describe como “mucho más responsable y respetuosa con mis padres” que su hermana María, “más rebelde y también más valiente”.