Los niños aprenden rápido de nuestros actos y saben tomar la medida del adulto, haciendo las veces de diablillos como si su principio fuera el de “las normas están para saltárselas”, pero es que a veces no tienen norma que saltar porque ésta bien no existe, bien no está clara para el menor. Aún no está todo perdido si pones en práctica estas sencillas claves.





