Cuanto más se implican los hombres en el trabajo doméstico, más lo hacen también las mujeres. La aseveración puede parecer paradójica porque choca con las teorías economicistas y feministas que indican que una mayor dedicación de los padres en el hogar descarga y descargará a las madres de las labores de casa y el cuidado de los hijos, pero esto sólo es así hasta cierto punto. Cuando ellos dedican más de 15 horas semanales, la implicación femenina crece por encima de la media.





