Princesa se llama Fátima

Sus rescatadores le llamaron Princesa. Pero su nombre real es Fátima. Es la bebé de once meses que cruzó desde Tánger el estrecho de Gibraltar, el pasado martes, a bordo de una lancha de juguete junto a otras ocho personas (entre ellas otras dos bebés y dos mujeres embarazadas). Pero entre los pasajeros no estaban sus padres. Tras la repercusión de su caso —las televisiones la han convertido en la cara de esta crisis— las fuerzas de seguridad ya han podido ponerse en contacto con sus padres y ahora tratan de facilitar el reencuentro y acercarla a su madre.

Aprende a elegir la escuela ideal para tus hijos

Algunos padres suelen elegir la escuela de los hijos con base en la fama o el prestigio de la misma, a pesar de que algunas de las prácticas del colegio no les resulten importantes. El problema en ello es que al paso del tiempo el niño va a dar más importancia a las creencias familiares y terminará por descalificar a la escuela o a los profesores.

“Los padres maltratados por sus hijos aguantan demasiado”

El excampeón olímpico de waterpolo, Pedro García Aguado, conocido por el ser conductor del programa televisivo ‘Hermano mayor’, conoce bien el fenómeno de los jóvenes que agreden a sus padres, una epidemia que, lejos de ir a menos, afecta cada vez a más familias y se alimenta del silencio, el sentimiento de culpa y la vergüenza de las víctimas.

Jóvenes ‘en liquidación’

Tienen unos 28 años, son hombres y mujeres en casi igual proporción, en su mayoría licenciados y suelen optar por Inglaterra, Alemania o Francia para establecerse. Todos tienen en común que un día decidieron hacer las maletas y dejar atrás España en busca de una importunidad en el extranjero. 7.808 jóvenes abandonaron nuestro país en 2012, la mayoría -un 74%-, con destino a otros estados de la Unión Europea. Lo que supone un incremento de un 40,9% con respecto a los años previos a la crisis.

Ni matrimonios ni hijos, una sociedad de ancianos

En el sur de Europa toda esta problemática de la tercera edad en cierto modo se ve paliada por el tradicional papel protector de la familia en los países latinos, pues la familia suele acoger un número importante de ancianos dependientes. De cualquier modo, todo está en revisión. Pero una sociedad con pocos niños y muchos viejos se vuelve insostenible.