Con la euforia de los años de bonanza económica se fue perdiendo la noción de dónde viene el dinero —cuánto cuesta ganarlo— y de la importancia de ahorrar para el futuro. La crisis, después, y con casos como la contratación de hipotecas con cláusulas abusivas y la venta irregular de participaciones preferentes y otros productos tóxicos, desveló una gran carencia en educación financiera entre la ciudadanía.





