Aprendemos a ser padres, dice Céline, que ha tomado cursos de paternidad tras haber visto a varios terapeutas para su hijo de siete años. Era muy rebelde. Me sacaba de quicio y no era la madre que quería ser.


Aprendemos a ser padres, dice Céline, que ha tomado cursos de paternidad tras haber visto a varios terapeutas para su hijo de siete años. Era muy rebelde. Me sacaba de quicio y no era la madre que quería ser.

Rubén tiene 14 años, síndrome de Down y desde hace tres cursos está sin escolarizar. No va al colegio, sino que —de lunes a viernes— recibe tutorías de logopedia, que alterna con clases de socialización y de apoyo escolar en una ludoteca, y con sesiones de piscina terapéutica.

La vida de Natalia Utrera cambió a finales del pasado mes de enero cuando en su hogar recibieron a un niño de 7 años que permanecerá con ella y su marido hasta que cumpla los 18. Aunque llevan poco más de nueve meses con él, considera que el proceso de acogida ha merecido la pena por la satisfacción que ha supuesto para la familia. La alegría de este matrimonio es similar a la de muchas parejas que han optado por acoger a un menor, proceso tutelado por la Junta.

El 26% de los adolescentes norteamericanos prefieren Twitter frente al 23% que escogen Facebook, según un estudio llevado a cabo por la empresa financiera Piper Jaffray. Instagram, por su parte, empata con la empresa que la adquirió recientemente, con un 23%, mientras que Tumblr y Google+ se quedan en la retaguardia, con un 4% y 3%, respectivamente.

El Papa Francisco ha instado a los jóvenes a formar una familia cristiana a través de un matrimonio para siempre, a pesar de afirmar que no es fácil ir por este camino debido a los problemas, las pruebas y los sacrificios que exige esta institución.

Convertirse en madre supuso una revolución para Olga Rada. Tenía 33 años cuando tuvo a su primer hijo y convirtió en prioridad su rol de madre. Quería aportarle todo lo que pudiera, aprender a escucharle y sacar lo mejor de él, afirma. Cuatro años después y, a la espera de su segundo hijo, buscó la ayuda profesional de un viejo conocido, el coach Juan Carlos Arrese, que se había especializado en la relación de padres e hijos.