Nuestro intento desesperado por criar niños felices tiene consecuencias, y una de las más frecuentes es la poca tolerancia a la frustración de muchos niños, porque una pequeña dosis de frustración es necesaria e inevitable a lo largo de la vida, ya que nuestros deseos no son satisfechos de forma inmediata y debemos desarrollar las habilidades y capacidades necesarias para hacer frente a este hecho y que no nos desestabilice.
Un dictador en casa

Los especialistas empiezan a dudar de una educación permisiva y avisan de sus peligrosas consecuencias.
Fuente: C. M. Sánchez - Inversión & Finanzas, 22 de junio 2014.
Fuente: C. M. Sánchez - Inversión & Finanzas, 22 de junio 2014.