Lasén lleva estudiando el impacto de los móviles en nuestra vida cotidiana desde los primeros Nokia, y al preguntarle si los smartphones están acabando con la paciencia, ve en la discusión que estaba teniendo con su hijo el mejor ejemplo: “Se enfadó porque porque me dejé el móvil en casa y llevaba dos horas queriendo localizarme… ¡Y cree que le debo una disculpa!”, explica la experta.
El fin de la paciencia

“Hemos adquirido la costumbre de estar permanentemente accesibles y nos parece insoportable tener que esperar una respuesta de alguien que no está temporalmente localizable”.
Fuente: Marta García Aller- El Independiente, 27 de abril de 2018.
Fuente: Marta García Aller- El Independiente, 27 de abril de 2018.