Todos educábamos en casa pero no por los mismos motivos, no con los mismos métodos, no con el mismo tipo de organización. Allí había familias antisistema, conservadoras, cristianas, ateas, viajeras, veganas, numerosas, adoptivas, expatriadas, trilingües, activistas, funcionarios y emprendedores.
“Los que educamos a nuestros hijos en casa somos gente absolutamente normal”
