“Yo suelo suspender”, “se me dan mal los estudios”, “no soy de sobresaliente”… “mi hijo no vale para estudiar”, “no se pone”, “no tiene voluntad”, “le falta base”… Este tipo de expresiones son repetidas a menudo por alumnos y padres de estudiantes que sufren fracaso escolar. Un grave problema que en España afecta a más del 25% de los alumnos y que no sólo tiene consecuencias para su formación y su futuro profesional, sino que empeora las relaciones familiares hasta el punto de convertirse en uno de los principales detonantes de las discusiones en el hogar.
Aprender a estudiar, asignatura pendiente

"Cualquier alumno puede sacar buenas notas si está motivado, tiene autoestima y le enseñan cómo lograrlo."
Fuente: Teresa Guerrero - El Mundo, 9 de febrero 2014.
Fuente: Teresa Guerrero - El Mundo, 9 de febrero 2014.